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Asertividad: aprende a poner límites sin morir en el intento

Decir “NO” a veces nos cuesta muchísimo. La culpa y el miedo a ser rechazados nos inunda por dentro. Sentimos que podemos estar fallando a otra persona por no cumplir sus expectativas sobre nosotros; y nos cuestionamos incluso si somos malas personas por ello o no estamos a la altura de la amistad, del amor…Pero poner límites es una cuestión vital para relacionarte, ya sea con amigos, familia, pareja, compañeros de trabajo, jefes…es importante que entiendan lo que nosotros queremos o necesitamos también, y por supuesto, sin ningún tipo de juicios ni prejuicios. Esto no quiere decir que uno siempre lleve la razón en todo, o de imponer nuestro criterio a los demás, sino de buscar el equilibrio poniendo límites, empezando siempre por nosotros mismos.

 El diálogo interno positivo

Aprende a poner límites

Proteger, mantener y aumentar nuestra autoestima es una responsabilidad individual

En el autoconocimiento o desarrollo personal se vislumbra que poner límites es imprescindible para respetarse uno mismo. Nuestra autoestima depende trascendentalmente de ello, porque si no sabemos decir “no”, dejamos inmediatamente de ser nosotros mismos. Nuestra personalidad desaparece, y damos paso a un “individuo que se anula así mismo para agradar al otro”, o para satisfacer sus deseos sin tener en cuenta los propios.

Desde luego, poner límites no es fácil. Sobre todo dependiendo del contexto en el que nos encontremos. Pero las relaciones sanas se construyen así. No puede existir una relación que “goce de salud” si no se ponen ciertos límites; no es posible. La ansiedad y el estrés que genera una situación de esa índole a una persona, y más si se alarga en el tiempo, no es baladí. Puede llevarla a situaciones muy desagradables e incluso a contraer diversas enfermedades físicas y mentales derivadas de desórdenes emocionales o culpa desadaptativa.

Con personas tóxicas ¿Es posible poner límites?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que “absolutamente todos” en algún momento podemos ser una persona tóxica. Esta expresión lleva un tiempo en nuestro vocabulario y quizá la estamos utilizando a la ligera o erróneamente con demasiada frecuencia. Ser conscientes de cuáles son las personas que poseen la habilidad de sacar nuestro peor lado (o nuestros “monstruitos” internos) y  ponernos en un “estado tóxico”, será lo que nos ayude a manejar la situación en un futuro hacia esas mismas relaciones interpersonales.

Si percibes que una persona te hace sentir mal constantemente, te causa sufrimiento, e incluso intenta que tú veas más defectos en ti, es muy posible que estés ante una persona tóxica (al menos contigo), y resulta extremadamente urgente que sepas y puedas parar esa situación.

Encontrarnos a lo largo de nuestra vida con personas que tienen rasgos narcisistas es muy probable. Estos tienen una “idealización entorno al yo”; y son capaces de destrozar la autoestima del otro a través del victimismo y la culpa sin ningún remordimiento, o al menos casi ninguno (dependiendo del grado de narcisismo que posea la persona). Estamos hablando, por supuesto, de un tipo de manipulación emocional que muchos psicólogos llaman  coloquialmente “de manual”.

Podríamos pensar que la distancia es lo más propicio en el caso de encontrarnos con personas que nos hacen sentir así, pero no siempre es posible. A veces a estas personas las encontramos en nuestra propia familia, o en el trabajo… y es verdad, que en situaciones ya muy extremas solo nos queda el “contacto cero”. Pero, por lo general, debes aplicar otras técnicas o usar otras herramientas psicológicas para no caer en ese juego insano; todo es cuestión de trabajarlo en nuestro interior y ser conscientes de la importancia del amor propio.

“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Solo por eso, solo por el propio respeto que te tengas, inspiraras a los otros a respetarte” (Fedor Dostoievski)