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¿Es posible aumentar la libido femenina mediante remedios naturales que nos regala la madre tierra?

¿Es posible aumentar la libido femenina mediante remedios naturales que nos regala la madre tierra?

El deseo sexual en la mujer y el control del estrés

Mantener relaciones sexuales de manera regular es un magnífico ejercicio físico. Ayuda a reducir el nivel de estrés, nos sube la autoestima, dormimos mejor, tenemos menos posibilidades de sufrir dolor de cabeza, sirve para fortalecer nuestro sistema cardiovascular, es un buen aliado para reducir el colesterol, nos sirve para adelgazar (podemos perder entre 100 y 150 calorías). Y además, y no por ello menos importante, se trata de una actividad placentera en la que entran en juego nuestros cinco sentidos. Aumentamos  serotonina, dopamina, melatonina, oxitocina y, demás hormonas que se producen durante el acto sexual, las cuales nos hacen sentirnos mucho más felices, más cerca de nuestra pareja, e incluso más bellas.

Hay etapas o incluso momentos puntuales en la vida de las mujeres (también de los hombres, pero vamos a centrarnos en las mujeres en este post), en que se puede perder el deseo sexual. Si deja de ser un problema puntual, y se alarga en el tiempo, lo ideal es visitar a un especialista, ya que podemos estar hablando de trastornos o patologías que necesiten de una evaluación y un tratamiento específico.

El apetito sexual se puede perder por numerosas cuestiones que nos afectan en el día a día. El estrés es uno de los factores más destacables. El trabajo, la familia, incluso la pareja pueden crear una tensión, angustia y nerviosismo, y que la mujer pierda totalmente las ganas de mantener relaciones sexuales.

Y cuando llega la rutina...

La rutina sexual en las parejas también es un problema a tener en cuenta. Dejar de ser creativos en la cama, ya sea por el tiempo que llevan juntos la pareja, o por no poder dedicarle el tiempo necesario y hacerlo al final deprisa y corriendo, “malamente” (como diría la cantante Rosalía), potencia esa pérdida de apetito sexual.  También el uso de algunos medicamentos, la pérdida de estrógenos por la menopausia, los complejos físicos…y podríamos estar enumerando un montón de razones por las que una mujer no siente deseo sexual en algunos momentos puntuales de su vida.

plantas medicinales

¿Qué podemos hacer las mujeres para subir nuestra libido de manera natural y consciente?

Como siempre, nuestra madre tierra, “la Pachamama”, está ahí para nosotras, para sanarnos a través de sus recursos naturales. Además de diferentes alimentos como algunas frutas (plátanos, fresas, aguacates…), aceites esenciales que despierten los sentidos a través de la aromaterapia (aceite de jazmín, por ejemplo). Podemos tomar hierbas afrodisíacas y medicinales que nos van a aumentar el apetito sexual, ya que nos sentiremos más vitales físicamente, con más energía, y en un equilibrio mental óptimo para sanar. Algunas de estas plantas son:

  • Ginkgo biloba: es un árbol que procede de China y se lleva usando más de 2.000 años por las diferentes propiedades que contienen sus hojas, como por ejemplo las “flavonas” que actúan como vasodilatadores. Es por esto, que generalmente, se utiliza para problemas circulatorios. Pero también se han hecho varios estudios con mujeres en las diferentes edades de su vida, y los resultados fueron beneficiosos para tratar la falta de deseo sexual en cada una de las etapas, especialmente, durante la premenopausia y la menopausia. Durante el experimento, las mujeres al cabo de consumir durante cuatro semanas Ginkgo, mostraban más deseo sexual, e incluso muchas reconocían tener fantasías sexuales.
  • Menta: por su aroma es un magnífico estimulante sexual. Además, puedes tomarlo en infusión, o puedes echar unas hojas en una jarra con agua…la creatividad está servida.
  • Dong quai: también denominado el “Ginseng femenino”. Procede de China y se utiliza milenariamente en su medicina tradicional, especialmente, para tratar temas ginecológicos. Pero por la misma experiencia milenaria, lo recomiendan a las mujeres para aumentar la libido, debido a que contribuye en la producción de estrógenos, los cuales se pierden bastantes durante la etapa de la menopausia.
  • Muira Puama: también llamada “madera de la potencia”. Es original del Amazonas, y tiene propiedades afrodisíacas y energizantes. Asimismo, es posible combinarlo con Ginkgo biloba para potenciar aún más sus efectos.

Este tipo de plantas las podemos encontrar en forma de pastillas, como “suplementos alimenticios”. Es importante, cerciorarse del origen y la naturalidad de éstas, así como consultar a un especialista para saber  si pueden ser contradictorias con otras patologías, medicaciones, etc.

Por supuesto, algo muy recomendable para aumentar la libido es hacer ejercicio físico, ya que ayuda a controlar el estrés. El yoga o el pilates son actividades muy sanas, ya que en todo momento se utiliza la “respiración como herramienta clave”. La meditación resulta también excelente para relajarnos, y los tratamientos como masajes, por ejemplo, el masaje ayurvédico con aceites, pueden ser mano de santo para lograr recuperar el deseo sexual.

        “El orgasmo es el gran comedor de palabras. Solo permite el gemido, el aullido, la expresión infrahumana, pero no la palabra” (Valérie Tasso)

Asertividad: aprende a poner límites sin morir en el intento

Asertividad: aprende a poner límites sin morir en el intento

Asertividad: aprende a poner límites sin morir en el intento

Decir “NO” a veces nos cuesta muchísimo. La culpa y el miedo a ser rechazados nos inunda por dentro. Sentimos que podemos estar fallando a otra persona por no cumplir sus expectativas sobre nosotros; y nos cuestionamos incluso si somos malas personas por ello o no estamos a la altura de la amistad, del amor…Pero poner límites es una cuestión vital para relacionarte, ya sea con amigos, familia, pareja, compañeros de trabajo, jefes…es importante que entiendan lo que nosotros queremos o necesitamos también, y por supuesto, sin ningún tipo de juicios ni prejuicios. Esto no quiere decir que uno siempre lleve la razón en todo, o de imponer nuestro criterio a los demás, sino de buscar el equilibrio poniendo límites, empezando siempre por nosotros mismos.

 El diálogo interno positivo

Aprende a poner límites

Proteger, mantener y aumentar nuestra autoestima es una responsabilidad individual

En el autoconocimiento o desarrollo personal se vislumbra que poner límites es imprescindible para respetarse uno mismo. Nuestra autoestima depende trascendentalmente de ello, porque si no sabemos decir “no”, dejamos inmediatamente de ser nosotros mismos. Nuestra personalidad desaparece, y damos paso a un “individuo que se anula así mismo para agradar al otro”, o para satisfacer sus deseos sin tener en cuenta los propios.

Desde luego, poner límites no es fácil. Sobre todo dependiendo del contexto en el que nos encontremos. Pero las relaciones sanas se construyen así. No puede existir una relación que “goce de salud” si no se ponen ciertos límites; no es posible. La ansiedad y el estrés que genera una situación de esa índole a una persona, y más si se alarga en el tiempo, no es baladí. Puede llevarla a situaciones muy desagradables e incluso a contraer diversas enfermedades físicas y mentales derivadas de desórdenes emocionales o culpa desadaptativa.

Con personas tóxicas ¿Es posible poner límites?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que “absolutamente todos” en algún momento podemos ser una persona tóxica. Esta expresión lleva un tiempo en nuestro vocabulario y quizá la estamos utilizando a la ligera o erróneamente con demasiada frecuencia. Ser conscientes de cuáles son las personas que poseen la habilidad de sacar nuestro peor lado (o nuestros “monstruitos” internos) y  ponernos en un “estado tóxico”, será lo que nos ayude a manejar la situación en un futuro hacia esas mismas relaciones interpersonales.

Si percibes que una persona te hace sentir mal constantemente, te causa sufrimiento, e incluso intenta que tú veas más defectos en ti, es muy posible que estés ante una persona tóxica (al menos contigo), y resulta extremadamente urgente que sepas y puedas parar esa situación.

Encontrarnos a lo largo de nuestra vida con personas que tienen rasgos narcisistas es muy probable. Estos tienen una “idealización entorno al yo”; y son capaces de destrozar la autoestima del otro a través del victimismo y la culpa sin ningún remordimiento, o al menos casi ninguno (dependiendo del grado de narcisismo que posea la persona). Estamos hablando, por supuesto, de un tipo de manipulación emocional que muchos psicólogos llaman  coloquialmente “de manual”.

Podríamos pensar que la distancia es lo más propicio en el caso de encontrarnos con personas que nos hacen sentir así, pero no siempre es posible. A veces a estas personas las encontramos en nuestra propia familia, o en el trabajo… y es verdad, que en situaciones ya muy extremas solo nos queda el “contacto cero”. Pero, por lo general, debes aplicar otras técnicas o usar otras herramientas psicológicas para no caer en ese juego insano; todo es cuestión de trabajarlo en nuestro interior y ser conscientes de la importancia del amor propio.

“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Solo por eso, solo por el propio respeto que te tengas, inspiraras a los otros a respetarte” (Fedor Dostoievski)

El diálogo interno positivo: una excelente herramienta terapéutica

El diálogo interno positivo: una excelente herramienta terapéutica

El diálogo interno positivo: una excelente herramienta terapéutica

 El diálogo interno positivo

Aunque nos pueda resultar algo extraño, nuestro cerebro está diseñado para centrarse en pensamientos negativos, ya que funciona como forma de protección ante la amenaza externa. Pero las personas necesitamos comunicarnos emocionalmente con nuestro propio ser; de hecho es vital. Es por esta razón que nuestra “voz interna” con la que convivimos a diario, sea “responsable”, generalmente, de boicotearnos en muchos aspectos. Desde perjudicar nuestra autoestima a la imposibilidad de emprender nuevos proyectos personales o laborales por miedo al fracaso. Para tener un cierto control sobre este diálogo interno, es trascendental trabajar en la autocompasión.

Ser bueno con uno mismo, tratarnos con respeto y no permitir que el diálogo interno nos lleve a ser nuestro peor enemigo, resulta una ardua labor de autoconocimiento y autocuidado. No es fácil, pero merece todo nuestro esfuerzo. De hecho, nuestra salud mental y física depende plenamente de ello, y por
consiguiente, nuestra calidad de vida.

Hay una canción “Mi yo cabrón” que es de un grupo granadino, “TéCanela” (perdonad si os parece vulgar lo de cabrón, aunque realmente es una palabra que describe a la perfección esa voz interna tan impertinente) y que cuenta de manera jocosa como llegamos a ser nuestros propios verdugos, y la “necesidad de encerrar con llave ese patrón tan tóxico”

 

“Habla y muerde a la vez
Esta parte de mí que ha decidido atormentarme
Y reparte palabras necias a oídos tontos
Voy a encerrarla aquí, en un rincón de mi piel
Donde solo la vea si me rasco un poco”

Fragmento de la canción “Mi yo cabrón” (del grupo Técanela)

¿Cómo nos ayuda a mejorar a las personas romper con patrones de pensamientos negativos y crear un diálogo interno beneficioso?

El diálogo interno positivo refuerza nuestra autoestima, motivación y rendimiento. Creamos un equilibrio abriendo caminos de armonía. Nos sentimos más alegres y afrontamos los problemas del día a día desde otra perspectiva. Acallar esa “voz negativa” nos mantiene en calma, nos hace sentirnos serenos.

Hablarnos bien a nosotros mismos es amarnos. Es empatizar con nuestro ser, por lo que las relaciones con los demás también se verán beneficiadas. Generalmente, una persona que está inmersa en pensamientos negativos, y se daña así misma constantemente, resulta más probable que tenga un carácter difícil de manejar para su entorno. Suelen ser personas que están siempre a la defensiva, incluso con sus amigos y familiares cercanos. Ese “diálogo enfermizo” puede llevar a la persona a “distorsionar la realidad” y a sentirse “ofendida” la mayoría del tiempo por motivos incoherentes.

¿Qué podemos hacer cuando nuestro diálogo interno empieza a ser negativo y comienza a molestarnos?

Lo más importante de todo es regular nuestra respiración. Tan fácil y tan difícil a la vez. No estamos acostumbrados por lo general a prestarle atención. Hay una disciplina llamada Pranayama, Prana significa “respiración” y Ayama “estiramiento”, que ayuda a calmar el sistema nervioso y la mente. El mayor beneficio del pranayama es que nos enseña a respirar adecuadamente, de manera lenta y profunda.

Si logramos controlar adecuadamente la respiración, conseguiremos mejorar el flujo de oxígeno regenerando las células de nuestro organismo. Con ello, estamos creando bienestar para nuestra mente y cuerpo. Así la “voz interna” se volverá mucho “más amable” y podremos proyectarla para fines terapéuticos hacia nosotros mismos.

Se recomienda, principalmente, al comienzo de practicar pranayama, que se haga bajo la supervisión de un profesional del yoga; el cual nos pueda enseñar las diferentes técnicas, al principio sencillas, y si queremos seguir indagando más sobre esta disciplina, pasariamos a técnicas más avanzadas.

¿Por qué la muerte de una mascota duele igual que la de un familiar?

¿Por qué la muerte de una mascota duele igual que la de un familiar?

¿Por qué la muerte de una mascota duele igual que la de un familiar?

 La muerte de una mascota

El impacto emocional y el dolor que provoca la muerte de una mascota para las personas que aman a los animales resulta irremediable y difícil de superar. Se experimenta un proceso de duelo, que podemos igualar al de un familiar o amigo cercano. Pero en este caso, sin la comprensión por parte de toda la
sociedad, ya que no todos van a saber entender ese dolor, y quizás en muchos momentos, no será posible expresar libremente esa tristeza por vergüenza o miedo al rechazo.
Puede existir “falta de empatía” sobre este duelo en particular, por parte de algunas personas que jamás hayan sentido en su vida una conexión tan fuerte hacia un animal; así que no es de extrañar, que lleguen a minimizar el sufrimiento de la persona que está pasando por esta dura prueba de la vida.

La importancia de aceptar el dolor, abrazarlo y dejarlo ir cuando se está preparado.

Las personas perciben en su interior un vacío enorme ante la pérdida de su mascota. No hay nada ni nadie que pueda sustituir a ese ser tan especial; la amistad brutal, la lealtad, el amor, y absolutamente todo lo que se ha construido durante ese tiempo de convivencia entre ambos, resulta indescriptible. Es por esto, que la primera fase que se atraviesa es la negación.
Aceptar que ese “mejor amigo y mejor maestro” se ha ido para siempre y no va a regresar jamás, no es nada fácil. Se trata de un proceso caótico que comienza con la fase de negación, le sigue la del enfado, y es muy probable que pueda aparecer la temida depresión e incluso volver de nuevo al comienzo: a la negación. La manera más sana de afrontar la pérdida es aceptar y abrazar ese dolor; concederse el derecho a vivirlo y a sentirlo, sin culpa y sin vergüenza.
Atreverse a expresar la tristeza con alguien que sepa escuchar sin juzgar, es trascendental; y si fuese necesario buscar ayuda profesional.

Cuando tu mascota marca las pautas de tu día a día sientes que has perdido el control de tu vida.

Si la mascota es un perro se añaden otros factores; y es que para muchas personas estos pasan a ser el centro de su vida, su gran compañía. Especialmente, personas mayores o simplemente, personas que comparten su vida únicamente con sus animales.

Ser tutor marca unas rutinas diarias bastante estrictas. Darles de comer a las mismas horas. LLevarlos al veterinario cuando es necesario. Salir de paseo e ir a lugares legalmente habilitados para poder soltarlos y que puedan socializar con otros perros. Además, son lugares donde la persona interactúa con otras y
se crean vínculos íntimos, incluso surgen nuevas amistades.
El perro es la razón para que algunas personas salgan de sus casas y tengan vida social; por lo que la pérdida del animal es aún más dura si cabe. No solo se pierde un amigo especial, sino una manera de vivir, un estilo de vida. Y aunque sea posible adoptar a otro “amigo de cuatro patas”, primero resulta imprescindible sentirse bien, curar las heridas; darse un tiempo para sanar.

“Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida” (Anatole France).