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El diálogo interno positivo: una excelente herramienta terapéutica

 El diálogo interno positivo

Aunque nos pueda resultar algo extraño, nuestro cerebro está diseñado para centrarse en pensamientos negativos, ya que funciona como forma de protección ante la amenaza externa. Pero las personas necesitamos comunicarnos emocionalmente con nuestro propio ser; de hecho es vital. Es por esta razón que nuestra “voz interna” con la que convivimos a diario, sea “responsable”, generalmente, de boicotearnos en muchos aspectos. Desde perjudicar nuestra autoestima a la imposibilidad de emprender nuevos proyectos personales o laborales por miedo al fracaso. Para tener un cierto control sobre este diálogo interno, es trascendental trabajar en la autocompasión.

Ser bueno con uno mismo, tratarnos con respeto y no permitir que el diálogo interno nos lleve a ser nuestro peor enemigo, resulta una ardua labor de autoconocimiento y autocuidado. No es fácil, pero merece todo nuestro esfuerzo. De hecho, nuestra salud mental y física depende plenamente de ello, y por
consiguiente, nuestra calidad de vida.

Hay una canción “Mi yo cabrón” que es de un grupo granadino, “TéCanela” (perdonad si os parece vulgar lo de cabrón, aunque realmente es una palabra que describe a la perfección esa voz interna tan impertinente) y que cuenta de manera jocosa como llegamos a ser nuestros propios verdugos, y la “necesidad de encerrar con llave ese patrón tan tóxico”

 

“Habla y muerde a la vez
Esta parte de mí que ha decidido atormentarme
Y reparte palabras necias a oídos tontos
Voy a encerrarla aquí, en un rincón de mi piel
Donde solo la vea si me rasco un poco”

Fragmento de la canción “Mi yo cabrón” (del grupo Técanela)

¿Cómo nos ayuda a mejorar a las personas romper con patrones de pensamientos negativos y crear un diálogo interno beneficioso?

El diálogo interno positivo refuerza nuestra autoestima, motivación y rendimiento. Creamos un equilibrio abriendo caminos de armonía. Nos sentimos más alegres y afrontamos los problemas del día a día desde otra perspectiva. Acallar esa “voz negativa” nos mantiene en calma, nos hace sentirnos serenos.

Hablarnos bien a nosotros mismos es amarnos. Es empatizar con nuestro ser, por lo que las relaciones con los demás también se verán beneficiadas. Generalmente, una persona que está inmersa en pensamientos negativos, y se daña así misma constantemente, resulta más probable que tenga un carácter difícil de manejar para su entorno. Suelen ser personas que están siempre a la defensiva, incluso con sus amigos y familiares cercanos. Ese “diálogo enfermizo” puede llevar a la persona a “distorsionar la realidad” y a sentirse “ofendida” la mayoría del tiempo por motivos incoherentes.

¿Qué podemos hacer cuando nuestro diálogo interno empieza a ser negativo y comienza a molestarnos?

Lo más importante de todo es regular nuestra respiración. Tan fácil y tan difícil a la vez. No estamos acostumbrados por lo general a prestarle atención. Hay una disciplina llamada Pranayama, Prana significa “respiración” y Ayama “estiramiento”, que ayuda a calmar el sistema nervioso y la mente. El mayor beneficio del pranayama es que nos enseña a respirar adecuadamente, de manera lenta y profunda.

Si logramos controlar adecuadamente la respiración, conseguiremos mejorar el flujo de oxígeno regenerando las células de nuestro organismo. Con ello, estamos creando bienestar para nuestra mente y cuerpo. Así la “voz interna” se volverá mucho “más amable” y podremos proyectarla para fines terapéuticos hacia nosotros mismos.

Se recomienda, principalmente, al comienzo de practicar pranayama, que se haga bajo la supervisión de un profesional del yoga; el cual nos pueda enseñar las diferentes técnicas, al principio sencillas, y si queremos seguir indagando más sobre esta disciplina, pasariamos a técnicas más avanzadas.